Sin duda escribir todo lo que me gusta y se puede hacer en Melbourne es una tarea titánica, pero traté de resumir las cosas que más he disfrutado de la ciudad, que han sido muchas, durante mi estadía. Definitivamente las placas de los carros acá no mienten cuando dicen “Melbourne the place to be”.

Winter is here

Hace un par de días sentí el frío más intenso que he vivido en esta ciudad en invierno. El viento helado, la lluvia y la sensación térmica de 1 grado me hicieron reflexionar sobre el por qué estaba en Australia viviendo en una de las ciudades más frías del país lejos de la casa de la opera, el arrecife de coral en Cairns y la vida playera – surfista que tenemos en el imaginario colectivo, y que sobre todo yo deseaba tras haberme criado en la lluviosa Bogotá.

La verdad nunca me imaginé que pudiera ser tan duro el frío aquí, tal vez me hizo falta un poco más de información y no solo basarme en comentarios de personas conocidas como: “Es igual que Bogotá” o “No es tan duro como en Europa o Canadá”. Obviamente yo, el más relajado de todos me comí el cuento. Sin embargo, he aprendido que el frío es una cuestión de costumbre, de usar ropa adecuada y de abrazarlo para ver las cosas bonitas que la estación nos ofrece, sobretodo cuando viene acompañado con un poco de magia que tiene esta ciudad.

Diversity

Muchas culturas en un solo lugar

Una de las cosas que me ha parecido más encantadora, es que solo con viajar a una ciudad puedas conocer la cultura de tantas partes del mundo, su comida, su gente y sus historias. Nunca había estado en un lugar lleno de personas de tantas nacionalidades y por eso no tenía ni idea de cómo era vivir donde ninguno de mis vecinos, amigos o compañeros hablaran otro idioma diferente al español, creyeran en otra deidad o comieran con algo diferente a un tenedor.

Alguna vez en una fiesta conocí una persona con la nacionalidad más extraña que he hablado jamás, Uzbekistán. Un país ubicado en Asia central, una mezcla entre ruso y árabe para mí. Hablamos un largo rato sobre cómo era la vida en nuestros países, yo tomando cerveza y el agua, y cuando nos dimos cuenta que ambos están jodidos, nos reímos y dijimos “ves no somos tan distintos, nuestros gobiernos tampoco”.

El mundo en un plato

Otra de las cosas que más me han atraído es la gran variedad de comida internacional que se puede comer en Melbourne. Gracias a las grandes migraciones provenientes de Asia, Europa, África y América; la ciudad es un epicentro gastronómico mundial donde se pueden encontrar desde deliciosos restaurantes de comida etíope o afgana, hasta los más exquisitos platos gourmet franceses o italianos.

Este es un país un poco caro pero no por eso inasequible. He encontrado algunos restaurantes indios en los que solo he pagado $6Aud por todo lo que me pueda comer, y los que me conocen saben que puedo comer mucho, nada más delicioso que buen curry a un precio apto para estudiantes y backpackers. Así mismo, hay otros lugares vegetarianos en los que se puede pagar lo que su buen corazón quiera dar por lo que su buen estomago quiera comer.

También es rico salir a disfrutar de un café, latte o té chai en alguno de los más de 1000 cafesitos que hay en la ciudad, cada uno con su propia magia y particularidad, y digo esto porque si hay algo que le guste más a los lugareños que el footy (Fútbol Australiano) es saborear una buena taza de café.

No hace mucho sol pero…

En el verano las temperaturas en la ciudad y sus alrededores han llegado a 37 grados. Las playas de la ciudad no podrán ser las mejores, pero el ambiente en los suburbios costeros como St. Kilda es muy playero, lleno de bares, rumba, restaurantes y parques. No obstante, si lo que le gusta es tirarse en la arena, nadar en agua salada o practicar surf, solo tiene que viajar una horita hacia el sureste a Mornington Peninsula para echarse un clavado en Mount Marta, un pequeña colina ubicada al lado de una piscina natural de agua cristalina la cual se ha convertido en un lugar obligatorio de paseo para locales y turistas por su belleza y cercanía. Otra opción es tomar la ruta hacia el suroeste donde se encuentra ubicada Bells Beach, capital del surf australiano, y montar las olas más famosas de Victoria.

Un poco más lejos se encuentra una de las maravillas naturales más bonitas no solo de Australia sino del mundo, Los 12 Apóstoles. Para llegar allá se debe tomar una carretera majestuosa de 243 kilómetros llena de paisajes, paradas y lugares asombrosos conocida como “Great Ocean Road”, el monumento de guerra más largo del mundo, construido por los soldados sobrevivientes de la I Guerra Mundial en honor a sus compañeros caídos.

Si no les gusta llenarse mucho de arena, durante todo el año se organizan eventos de comida, arte, música, deportivos y convenciones. Viviendo acá pude observar la majestuosidad de Roger Federer jugando al tenis en el Abierto de Australia, ver a AC/DC en concierto y, pasar mis días off asistiendo a festivales de comida y exposiciones de arte.

La rumba también es muy buena pero la va encontrar diferente si lo suyo es el reggaetón, el vallenato y lo tropical. Aunque existen un par de bares latinos le recomiendo que explore lugares donde puede encontrar algo diferente. Suburbios como Carlton, Fitzroy, Brunswick y Collingwood ofrecen una experiencia fiestera más alternativa en la cara más bohemia de la ciudad.

No worries mate

Melbourne es la segunda ciudad más grande de Australia después de Sídney, pero a diferencia de otras grandes urbes aquí la gente no vive corriendo, ni estresada y la mayor parte del tiempo se la pasa de buen humor. Te dicen lo siento por todo, así ellos mismos hayan cometido el error, son agradecidos y relajados. Pero quién no andaría así en todo momento, cuando casi absolutamente todo en la ciudad funciona como un relojito. Digo “casi” porque el transporte público aquí es muy criticado por no llegar justo en la hora previamente anunciada (qué dirían de Transmilenio), pero de resto todo está detalladamente planificado para que la vida de sus habitantes transcurra plena y tranquila.

Mario Ciclying in Melbourne

Paraíso bicicletero

Finalmente, mi parte favorita y lo que me tiene más enamorado es la cantidad de ciclorutas que se extienden por todos los suburbios, en gran parte de ellas las bicis tienen su carril exclusivo en el que tienen prioridad. Los conductores de los carros son tan respetuosos que no deja de sorprenderme y la mayoría de sitios son “bike friendly”. Si es amante de la bicicleta como yo, que hasta tengo un trabajo pedaleando, no dude en escoger esta ciudad como su destino, “El paraíso bicicletero”.

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Mario Andrés Beltrán Castro
@Mj_obiwan
14 de Julio 2017


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